sábado, octubre 21, 2006

LOS TORMENTOS ME MIRAN A LOS OJOS DE FRENTE

Voy caminando por la calles de París. La noche baña las aceras. Solo prostitutas se cruzan conmigo mientras paseo. Sus vestidos son coloridos y pomposos. Muchas fuman. Sus humos se pierden entre los vapores que brotan de las alcantarillas.

Llevo mi abrigo y mi sombrero de copa. Me siento solo, pero por otra parte noto que alguien me está siguiendo. Me giro y miro hacia atrás, pero nadie me sorprende. Veo humo solamente, parece que la niebla se condensa con el frío de la noche.

De pronto, como de las tinieblas surge un coche tirado de caballos negros. Sus ruedas truenan por las piedras del asfalto en el tímido silencio de la noche.

Me vuelvo para proseguir mi camino. Me encuentro en un estrecho callejón. Me marean los lugares angostos. Cierro los ojos. Al cerrarlos veo a un hombre a lo lejos. Abro los ojos pero no se encuentra allí. Los vuelvo a cerrar y allí está. Ahora está mas cerca. Ya distingo su rostro y ropas. Parece un mendigo. Lleva un sombrero roto, sus canosos cabellos asoman por sus grietas. Unos pantalones roídos atados a la cintura por una cuerda. Un blusón sucio y roto. En los pies no lleva nada, va descalzo. Su piel está sucia y pálida. Las depresiones en su piel están negras por la mugre. Grandes bolsas le cuelgan de los ojos. Enrojecidos me miran fijamente. Corre hacia mí. Cojea y está encorvado. Abro mis ojos y desaparece, pero necesito volver a verlo, saber que es lo que quiere. Los cierro. Está muy cerca, lo tengo frente a mí. Sus ojos no pestañean mientras penetran en los míos. Terror. De repente, extiende una mano hacia mi pecho. Me toca. Se sonríe y comienza a ejercer presión contra mi cuerpo. Mi cuerpo se paraliza y comienzo a sentir dolor. Carcajadas salen de su garganta, carcajadas que harían temblar al mismísimo. El dolor se ha hecho insoportable. Despega su mano. En ella lleva algo que se mueve y me pregunto que será. ¡Dios mío! ¡Es mi corazón! Aún late y reboza sangre. Comienzo a desvanecerme. Mi vista se oscurece y mi cuerpo se desploma. Sus ojos me miran. Se acerca a mi corazón a la cara y lo muerde. Ya no veo nada, todo es negro, negro…

¿”Qué” es tu extraño individuo?



P.D: Que bien me lo pasé ayer, después de una semana de autismo obligado echaba mucho de menos a la people. Creo que ya me quedan pocos a los que invitar a chupitos, aunque algunos caras han repetido ;P

...y no te pierdas en los callejones donde un día me perdí...